Clima de cambio

Cuatro historias. Cuatro continentes. Cuatro mujeres que nos inspiran.

Les invitamos a un viaje por todo el mundo para conocer a cuatro mujeres que luchan contra el cambio climático desde la primera línea de batalla. Descubran cómo hacen frente a los grandes desafíos que amenazan a sus comunidades, y qué pueden (y deben) hacer las grandes empresas y los Gobiernos que se reunirán en la crucial conferencia sobre el clima de las Naciones Unidas en París, en diciembre.

Zimbabue

Determinación a prueba del clima

Me llamo Ipaishe Masvingise. Tengo 46 años, ¡pero no los aparento!

Ipaishe llega a toda velocidad, radiante a pesar de la suciedad del camino, con su falda de colores ondeando al viento. Está lista para un nuevo día de trabajo con sus cultivos. Su parcela rebosa mazorcas de maíz, por lo que Ipaishe espera una cosecha abundante.

“Me encanta mi parcela. Es maravillosa, ¡y tan verde! Cuesta imaginar que esté en medio de esta tierra tan seca”, comenta mientras señala la tierra baldía y amarillenta que la rodea. El contraste es abrumador. La irrigación está logrando maravillas aquí.

Nos encontramos en el distrito de Gutu, en Zimbabue, donde año tras año la lluvia se vuelve cada vez más escasa. Pero el verdadero problema es que la lluvia es cada vez más impredecible. Antes, no era así; el cambio climático está haciendo que las estaciones se vuelvan locas. Las agricultoras y los agricultores ya no saben cuándo deben plantar sus cultivos, haciendo que generaciones de conocimientos y habilidades agrícolas queden inservibles.

“Cuando miramos al cielo…”

Ipaishe viene de una familia con larga tradición agrícola. “El clima ya no es el mismo que hace diez años”, afirma. “La falta o el exceso de lluvia tiene un efecto drástico en nuestro medio de vida. Una vez llovió mucho, y la lluvia destruyó nuestros cultivos. En otra ocasión, las lluvias llegaron con normalidad pero pararon muy pronto, y los cultivos se marchitaron y se echaron a perder debido al calor”.

“La agricultura es nuestro único medio de vida. Los alimentos que cultivamos nos mantienen sanos y fuertes, y podemos vender el excedente para pagar la escolarización de nuestros hijos y la atención sanitaria”.

“Cuando miramos al cielo y vemos que las lluvias van a ser escasas, nos asustamos, ya que sabemos que vamos a tener que racionar la comida. Y es algo que afecta a la salud de nuestros hijos”.

Seguir la corriente

Me encanta mi parcela. Es maravillosa, ¡y tan verde!

Ipaishe se agacha para colocar el extremo de una tubería de plástico en un estrecho canal de hormigón mientras cubre el otro extremo con su mano, para lograr absorber agua haciendo efecto vacío y así contar con un flujo constante de agua para irrigar su parcela.

La historia de Ipaishe es un ejemplo de lo que pueden hacer los pequeños agricultores y agricultoras con una pequeña cantidad de dinero para llevar sus ideas a la práctica. Este proyecto de irrigación ha cambiado la vida de Ipaishe y de otros agricultores en Gutu. Ahora, cuentan con una fuente de agua constante, y están mucho mejor preparados para hacer frente a las inclemencias del clima.

Ipaishe perdió a su marido  y tiene que criar sola a su hijo, por lo que sabe de buena mano hasta qué punto el cambio climático está dejando a millones de agricultores pobres, en especial mujeres, en una situación de vulnerabilidad desesperada.  Lo ha sufrido en sus propias carnes, y por eso está tan entusiasmada con su participación en el proyecto (Ipaishe se encarga de hablar con agricultores y agricultoras que todavía no se benefician del proyecto de irrigación para intentar que se sumen al proyecto) y habla tanto de las causas del cambio climático como de sus soluciones:

Es increíble todo lo que se podría lograr en Zimbabue y otros países si los líderes mundiales, que se reunirán en la Conferencia del Clima de las Naciones Unidas de París en diciembre de 2015, acordaran aportar los fondos que necesitan las personas que más sufren los efectos del cambio climático para sobrevivir y prosperar. Para ello, deben encontrar la voluntad política para lograr un acuerdo y dejar de jugar con las vidas de millones de personas.

Layer 1

Reino Unido

“No podemos cerrar los ojos ante esto.”

Creo que es muy importante que las personas se unan y pidan a quienes están en el poder que escuchen.

A miles de kilómetros de distancia, otra agricultora contempla un lago perdida en sus pensamientos. Excepto por algún poste de electricidad, fragmentos de una valla o pedazos de tierra aislados, el agua cubre todo lo que la vista puede alcanzar. Suspira y mueve la cabeza con tristeza:

“Tenemos que dejar de cerrar los ojos ante esto.” Liz Crew entiende perfectamente la situación de los agricultores y agricultoras cuyas vidas se han visto enormemente afectadas por el cambio climático, porque es una de ellos.

Liz es una pequeña productora que vive en Somerset Levels, en el sudoeste de Inglaterra. Criaba gallinas, ovejas y cerdos, pero se vio obligada a venderlos debido a que unas lluvias sin precedentes asolaron la zona, inundando granjas y casas durante más de dos meses, en 2013-2014.

“Tenemos que aceptar que el clima ha cambiado. Los inviernos son cada vez más húmedos y cálidos, y estamos sufriendo más fenómenos meteorológicos extremos que nunca”.

Normalmente, las personas que viven en países ricos son menos vulnerables a los efectos del cambio climático que las que viven en las comunidades más pobres del mundo, pero perder tu medio de vida o tu casa puede resultar devastador, tanto económica como emocionalmente. Es exactamente lo que le ha sucedido a Liz. La devastación que ha sufrido se nota en su voz:

“Nunca había visto algo así. Me siento muy insegura. Todas las casas estaban rodeadas de agua, no quedaba nadie, y los juguetes de los niños flotaban a la deriva. Estaba completamente abrumada. Perder el control de esta manera realmente ensombrece tu vida”.

Acciones locales, acciones globales.

Este calvario ha hecho que Liz se dé cuenta de qué nos depara el futuro si no abordamos el galopante cambio climático. Y no se ha quedado de brazos cruzados: se ha unido a un grupo de acción local para asegurar que se apliquen planes a largo plazo para proteger a las comunidades que viven en Somerset Levels e impedir que vuelva a suceder lo mismo. Liz cree firmemente que ha llegado el momento de que se tomen medidas concertadas a nivel mundial, en la conferencia de París y más allá:

Bolivia

“Debemos ser los precursores del cambio”

Si deseas algo, puedes conseguirlo; el poder y la voluntad para seguir intentándolo están dentro de ti.

Desde las anegadas tierras bajas del sudoeste de Inglaterra hasta las ahora agostadas tierras bajas del noreste de Bolivia, el sufrimiento es la única constante que el cambio climático va dejando a su paso por todo el mundo.

En una pequeña comunidad rural, las gallinas picotean en el suelo mientras sortean a perros tumbados, impasibles bajo el calor de la tarde. Los vecinos de la aldea se protegen del calor a la sombra de algunos árboles frutales, y recuerdan los años en los que las ramas de los árboles se doblaban rebosantes de jugosas frutas. Esto ya no sucede. Dan la bienvenida a su invitada especial y comienza la reunión.

Carmen es una coordinadora comunitaria que visita comunidades agrícolas que se han visto afectadas por el cambio climático, desde Guayaramerin hasta Riberalta, y las representa ante las autoridades locales.

Sus ojos, de un verde grisáceo, son penetrantes pero dulces, y su presencia exuda una tranquila autoridad. Escucha atenta a lo que los campesinos y campesinas le dicen. Ha escuchado la misma historia miles de veces: no hay agua suficiente para regar los cultivos, incluso en la cuenca del Amazonas.

En esta comunidad, casi todas las familias se ganan la vida cultivando fruta. La población local recuerda los tiempos en los que las cosechas eran abundantes, y la fruta deliciosa y madura.

“Con el cambio climático, ya no recibimos las mismas lluvias, por lo que la fruta que llega a crecer está seca y no se puede vender. Ahora tenemos que regar constantemente; no podemos dejar que se mueran las plantas ya que son nuestra fuente de ingresos, y tenemos que hacer lo que haga falta”, afirma Carmen.

La fuerza de las personas

Carmen es también campesina. De hecho, es la líder de una próspera comunidad de productores de cacao que utiliza una técnica de cultivo sostenible llamada “agroforestería”, así que sabe muy bien de lo que habla. La experiencia y el activismo de personas como Carmen son fundamentales para establecer un vínculo, desde la escala local hasta la comunidad internacional, para luchar contra el cambio climático.

“Debemos aplicar nuestra experiencia y ser los precursores del cambio. Yo hablo con las autoridades locales, quienes tienen que darnos una respuesta y a su vez dirigirse al Gobierno; es su trabajo”.

La experiencia ha enseñado a Carmen que todo el mundo tiene un papel que desempeñar, desde conseguir fondos a nivel local a lograr un acuerdo mundial sobre el clima en París.

“El mensaje que le llevaría a las personas es ‘organicémonos y hablemos’. El cambio climático afecta a todo el planeta, no solo a Bolivia. Los políticos deben comprender que nos está haciendo daño a todas y todos. Debemos unirnos y presionar a quienes están en el poder”.

¿Qué es la agroforestería?

La agroforestería es una técnica de cultivo mediante la cual se árboles o arbustos alrededor o entre cultivos. Campesinos y campesinas pobres usan cada vez más esta técnica para adaptarse al cambio climático. Los árboles y arbustos ayudan a evitar la erosión del suelo, y mejoran la calidad del agua y del suelo, además de proporcionar una cosecha suplementaria al cultivo principal. Según el tipo de árbol o arbusto plantado, se puede cultivar té, café o plantas para extraer aceite o forraje para los animales.

Filipinas

“Imagina el impacto que podríamos lograr”

Conocimos a Langging en la casa de su familia. Es una chica educada y responsable que haría que cualquier padre o madre se sintieran orgullosos. Aunque se muestra un poco tímida y reservada, esta percepción cambia completamente al verla trabajar como joven líder local en la isla de Mindanao, en Filipinas. Esta Langging es resuelta, animada, decidida y está lista para luchar contra el cambio climático.

 

En comunidades de todo el mundo, una nueva generación de jóvenes como Langging, que conoce de primera mano los devastadores efectos del cambio climático, está asumiendo cada vez más la responsabilidad de buscar soluciones, tanto prácticas como políticas, para convivir con el cambio climático.

En Filipinas, durante los últimos años miles de personas han muerto debido a los fenómenos meteorológicos extremos: en 2013, el tifón Haiyan, la mayor tormenta que jamás haya llegado a tierra, dejó a su paso más de 6.000 muertes y casi dos millones de personas sin hogar.

“Creo que es injusto, ya que no somos los principales responsables del cambio climático. Pero no es momento de echarnos la culpa unos a otros. Si hacemos lo correcto y empezamos por nosotros mismos, el impacto que podemos lograr es inimaginable”, afirma Langging, con los ojos brillantes.

El hecho de que Langging sea tan optimista y no sienta amargura es algo realmente admirable, teniendo en cuenta que el cambio climático ha condicionado de forma permanente su vida. Le encantaba ir a la escuela, y su sueño era formarse como veterinaria para así ayudar a su comunidad. Pero cuando la meteorología empezó a volverse errática, su familia perdió las cosechas y ya no pudieron seguir pagando su matriculación en la escuela.

Langging, a sus 20 años, tiene una madurez impropia de su edad, y es consciente de que hay demasiado en riesgo como para perder el tiempo apuntando con el dedo a los principales responsables del cambio climático, por muy tentador que sea. Está profundamente preocupada por el impacto que el cambio climático está teniendo en su comunidad, y quiere que todo el mundo sea consciente.

A pesar de no haber podido continuar con sus estudios, Langging es realmente inteligente. Se ha convertido en una joven líder en su comunidad que reúne a grupos de jóvenes para que compartan sus experiencias con los efectos del cambio climático e informar a los responsables de la toma de decisiones a escala local.

“Para los chicos y las chicas jóvenes como yo, el cambio climático es una gran preocupación. Con el aumento de las temperaturas, ya es difícil cultivar alimentos, así que ¿qué ocurrirá durante los próximos 10 años? ¿Y las próximas décadas? No sé cómo vamos a sobrevivir a las sequías prolongadas.

“Es importante que informemos a las autoridades públicas de los problemas que el cambio climático está causando a los y las jóvenes, y ver qué tipo de apoyo nos pueden dar”.

Francia

Evitemos que el cambio climático provoque hambre

Este año está siendo el más caluroso desde que se tiene registro. El cambio climático está cambiando radicalmente nuestro planeta. Nuestras casas, nuestra tierra y nuestros alimentos están en peligro. Para los cerca de mil millones de personas que viven en la pobreza, una meteorología cada vez más extrema y unos desastres naturales cada vez más frecuentes significan más hambre.

Nos acercamos al final de este viaje por todo el mundo, y volvemos a cambiar de continente hasta llegar a uno donde va a comenzar otro tipo de viaje. En diciembre de este año, tendremos en París una increíble oportunidad para compartir miles de historias inspiradoras de Filipinas, Bolivia, Zimbabue, y muchos otros sitios, e iniciar miles de historias más.

¿Conseguiremos un acuerdo?

Los líderes mundiales se reunirán en la capital francesa con motivo de la Conferencia del Clima de las Naciones Unidas para tomar decisiones que afectarán a todo el mundo, pero sobre todo a las personas cuyas vidas y medios de vida están más amenazadas por los efectos del cambio climático. Necesitamos que logren un acuerdo para abandonar el uso de los combustibles fósiles, principales responsables del cambio climático, y reforzar el apoyo financiero para que las mujeres y sus comunidades puedan afrontar los efectos del cambio climático.

Si añadimos al acuerdo la energía, la experiencia y la sabiduría de los pequeños productores y productoras de todo el mundo, innumerables comunidades podrían adaptarse y resistir mejor a los efectos del cambio climático, y salir de la pobreza por sus propios medios.

Con o sin acuerdo, la lucha contra el cambio climático continuará, pero ¿se darán cuenta los líderes mundiales de que ocasiones como la conferencia de París no aparecen todos los días? ¿Aprovecharán la oportunidad para realizar cambios significativos o seguirán dando vueltas en círculo?

Ipaishe. Liz. Carmen. Langging. ¿TÚ?

 

Millones de personas de todo el mundo ya están tomando medidas increíbles para proteger a sus comunidades. La lucha contra el cambio climático no acabará este año, pero con la voluntad política adecuada, podemos ganar grandes batallas.

Únete a nosotros para exigir a los Gobiernos y las grandes empresas que tomen medidas urgentes para abordar el cambio climático y que apoyen a las personas  que sufren primero y más duramente sus devastadores efectos.

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